La Plaza del Tanque dejó de ser una esquina de paso y se volvió pasarela. El sábado, la murga Correla Voz celebró sus 12 años de trayectoria con el Cumple Corso, una jornada de música, baile, feria y encuentro comunitario que ocupó la zona de Mitre y Santamarina bajo una tarde de sol.
La propuesta reunió a familias, artistas, emprendedores y vecinos alrededor de una idea que la agrupación sostiene desde sus inicios: que la murga no es solamente espectáculo. Es también un lugar para encontrarse, ensayar, compartir y poner el cuerpo en una ciudad donde el carnaval sigue buscando espacio en la agenda y en la calle.
Correla Voz nació en 2014 a partir de un grupo de cinco personas que buscaba una forma más relajada de hacer cultura popular. Doce años después, la organización reúne a cerca de 40 integrantes de distintas edades: desde chicos de cuatro años hasta adultos que superan los 50. “La murga te rejuvenece”, resumieron durante el festejo, que fue de entrada libre y gratuita.
Esta vez, el corsódromo tuvo una postal bien tandilense. Mitre, entre Santamarina y 4 de Abril, tuvo el tránsito restringido durante varias horas para que la calle fuera tomada por el desfile y el público. El escenario principal, cerca de la avenida, compartió lugar con una feria de artesanos y productores locales, mientras que el recorrido conectaba con el tanque que le da nombre popular a la plaza Martín Rodríguez.
La celebración también tuvo memoria. Sobre el alambrado de la Escuela Normal se montó un espacio dedicado a los murgueros desaparecidos, con imágenes e historias, a 50 años del golpe cívico-militar de 1976. Hubo además banderas vinculadas a la memoria, la lucha feminista y la historia del carnaval local. A la fiesta se sumaron Murga de la Abuela, llegada desde Punta Alta con más de 80 participantes, La Soñada, La Inquieta, Caídos del Catre, Frika, Banda el Combo, FobaFolk y la DJ Ro Mercadante.
Declarada de Interés Social y Cultural por el Concejo Deliberante desde 2017, Correla Voz reafirmó que la cultura popular no necesita una entrada cara para convocar: necesita lugar, organización y ganas de encontrarse. La pregunta queda flotando después del corso: ¿cuántas más esquinas de Tandil podrían convertirse, aunque sea por una tarde, en un punto de encuentro?
Mitre, entre Santamarina y 4 de Abril, tuvo el tránsito restringido durante varias horas para que la calle fuera tomada por el desfile y el público



