En Tandil, hacer una cuadra puede llevar media hora si te cruzás con Charly Centineo. No por el tránsito: porque casi todos lo saludan. Guía de turismo, organizador del Cruce Tandilia y vecino de esos que conocen la ciudad a pedal, Centineo pone sobre la mesa una pregunta que incomoda mientras Tandil sigue creciendo: ¿qué pasa con esa vida de pueblo que muchos dicen amar cuando dejan de mirar al de al lado?
En una charla para La Lupa Random, Centineo definió a Tandil como su lugar en el mundo. Lo buscó viajando, primero arriba de una bicicleta y después en moto, pero terminó confirmando que lo que quería estaba acá: amigos, familia, sierras y rincones que conoce desde chico. También una ciudad que, según advierte, cambia a una velocidad que obliga a revisar qué se está preservando y qué se está dejando atrás.
Su vínculo con el turismo viene de los años en que, recuerda, Tandil tenía otro ritmo: menos complejos de cabañas, sin fines de semana largos como motor turístico y sin celulares ni redes para promocionar cada paisaje. Estudió en la escuela técnica, empezó Sistemas y dejó esa carrera para formarse como guía. Aprendió leyendo, asistiendo a charlas y hablando durante horas arriba de un colectivo frente a grupos de visitantes.
Pero el crecimiento no le genera sólo nostalgia. Centineo plantea una preocupación concreta por los espacios verdes, la planificación urbana y el uso de las sierras. Como integrante del Ente Mixto de Turismo, sostiene que el trabajo colectivo fue clave para impulsar la actividad y que hoy esa lógica de participación no siempre aparece con la misma fuerza. También diferencia a las carreras habilitadas, con permisos y protocolos, de los grupos que recorren las sierras sin avisar ni contemplar los riesgos de una emergencia en zonas de difícil acceso.
El Cruce Tandilia tendrá su edición 17 los días 8, 9 y 10 de enero de 2027, con acreditaciones en Posta Natural y una propuesta que combina competencia, turismo y encuentro. Para Centineo, esa mezcla resume una idea simple: cuidar Tandil no es sólo defender un paisaje, sino aprender a habitarlo con otros. En una ciudad que suma habitantes, construcciones y visitantes, queda flotando una pregunta difícil de esquivar: ¿crecer es acelerar o encontrar una forma de no perderse entre nosotros?
cuidar Tandil no es sólo defender un paisaje, sino aprender a habitarlo con otros

