En Tandil, una escuela con menos de diez alumnos también entra en el mapa de los controles de salud. El Sistema Integrado de Salud Pública (SISP) continúa con su programa de atención sanitaria escolar, que abarca establecimientos urbanos y pone un foco especial en los parajes rurales del partido.
La iniciativa combina dos líneas de trabajo: la vacunación de ingreso escolar en todos los jardines de infantes, públicos y privados, y los controles integrales para estudiantes de 1° y 6° grado de las escuelas públicas. En el ámbito rural, el criterio se amplía: los equipos buscan controlar a toda la matrícula, sin limitarse a esos cursos.
La diferencia no es menor. Para muchas familias que viven lejos del casco urbano, llegar a un centro de salud puede requerir tiempos, traslados y organización que no siempre están disponibles. Por eso, el equipo itinerante de Salud Comunitaria articula con las postas sanitarias rurales y lleva la atención directamente a las escuelas.
Antes de cada visita, las familias reciben una planilla para completar información de salud y las instituciones envían la matrícula actualizada. Con esos datos, los equipos revisan esquemas de vacunación e historias clínicas. Durante la jornada, enfermeros, agentes sanitarios, médicos, odontólogos y, cuando corresponde, psicólogas y trabajadoras sociales realizan controles de peso, talla, visión, salud cardíaca, odontología y examen clínico general.
Si aparece un dato que requiere seguimiento, como caries o una disminución de la agudeza visual, se indica una interconsulta para que la familia pueda gestionar atención en el Hospital de Niños o en el Centro de Salud Comunitaria más cercano. La información queda registrada en la historia clínica electrónica, en la planilla familiar y en el sistema provincial de salud escolar.
El director de Salud Comunitaria, Tomás Baliña, remarcó que estas visitas permiten detectar de manera temprana situaciones que necesitan tratamiento y, a la vez, sostener un vínculo durante todo el año entre las escuelas y los equipos de salud. La apuesta es concreta: que la distancia entre una casa rural y un consultorio no defina quién accede primero a un control.
Por eso, el equipo itinerante de Salud Comunitaria articula con las postas sanitarias rurales y lleva la atención directamente a las escuelas


