El Paseo de la Rotonda ya está en su tramo más verde. La obra ingresó en la fase final de paisajismo, con la colocación de césped y plantas nativas de Tandil en la terraza del espacio. También quedan tareas puntuales en planta baja, especialmente en el sector de estacionamientos, donde la vegetación se combinará con piedra partida.
La apuesta no es solamente estética. Según explicó Ariel Verón, capataz de WEI Ingeniería, se trabajó con un sustrato específico para techos verdes y superficies elevadas, mediante un sistema denominado Cinco. La nivelación del terreno fue una parte central del proceso: de eso depende que las especies puedan desarrollarse en una estructura urbana que no funciona como un suelo natural.
La intervención se realizó en dos tandas. La primera fue durante marzo y se extendió por tres semanas; la segunda comenzó hace dos semanas, enfocada en la plantación definitiva y la cobertura de césped. Para ejecutar esas tareas, un equipo de cuatro personas utilizó maquinaria especializada y una hidrogrúa que permitió distribuir los bolsones de sustrato en la terraza.
Entre las especies incorporadas hay jacarandás y vegetación autóctona de la zona. La elección busca que el paseo dialogue con el paisaje serrano, pero además tiene una consecuencia práctica: las plantas locales están mejor preparadas para las condiciones climáticas de Tandil y requieren un mantenimiento más simple que especies ajenas al entorno.
El otro dato que le da sentido al proyecto está bajo tierra. El paseo cuenta con un sistema de riego subterráneo que reutiliza agua de lluvia, instalado por el ingeniero Diego Delnido. Es decir: mientras el césped y las plantas terminan de cambiar la cara de la rotonda, el espacio también suma una lógica de menor consumo de recursos para sostenerse en el tiempo.
Con los detalles pendientes en los estacionamientos, la obra se acerca a su cierre paisajístico. La discusión ahora será otra: si un punto de paso puede transformarse, además, en un lugar para frenar, mirar y apropiarse de una Tandil más verde.
El paseo cuenta con un sistema de riego subterráneo que reutiliza agua de lluvia, instalado por el ingeniero Diego Delnido

