Juana Azurduy tendrá una escultura de piedra hecha por manos tandilenses. El Concejo Deliberante autorizó al Departamento Ejecutivo a ocupar un espacio público para instalar una obra dedicada a la figura histórica, que será realizada por integrantes del Taller de Picapedreros de Tandil.
La decisión quedó formalizada en la Ordenanza 19.451/2026, sancionada el 10 de septiembre. El lugar previsto es un espacio verde delimitado por las calles Franklin, Italia, Primera Junta y Portugal. No se trata solamente de sumar un monumento: la propuesta vincula a una figura central de la historia latinoamericana con un oficio que forma parte de la identidad productiva y cultural de Tandil.
La obra estará a cargo del grupo de escultores y alumnos que participa del Taller de Picapedreros. La elección del material no es un detalle decorativo: la piedra remite de lleno a una tradición local, a saberes transmitidos entre trabajadores y a una ciudad cuya historia también se cuenta desde sus canteras, sus oficios y sus talleres.
Pero la autorización no implica que la instalación pueda comenzar de inmediato. La ordenanza dejó una condición concreta: antes deberán presentar un plano, croquis o boceto que detalle la ubicación exacta de la escultura y sus dimensiones finales. Recién con esa información, las áreas municipales correspondientes deberán coordinar y supervisar las acciones necesarias para avanzar con el emplazamiento.
El dato tiene su propia paradoja: ya está autorizado el uso del espacio verde, pero todavía falta definir con precisión cómo y dónde quedará la obra dentro de ese predio. La ordenanza fue firmada por el presidente del Concejo Deliberante, Juan Pablo Frolik, y el secretario legislativo, Diego Palavecino. Ahora queda por conocer el diseño que le dará forma a una Azurduy tallada, literalmente, en piedra tandilense.
La ordenanza dejó una condición concreta: antes deberán presentar un plano, croquis o boceto que detalle la ubicación exacta de la escultura y sus dimensiones finales

