El terreno ubicado en el cruce de la Ruta Provincial 30 y las vías del ferrocarril, a la altura del kilómetro 133, quedó libre de ocupantes y construcciones. El Municipio de Tandil informó que completó el desalojo y la demolición de las edificaciones existentes, en un operativo realizado junto a la Policía y por disposición judicial.
La intervención no apunta solamente a recuperar un lote estatal: se trata de un sector considerado cono de visibilidad. Allí, la normativa provincial exige que no haya obstáculos que afecten la visual de quienes circulan por la ruta, especialmente en cruces, curvas y accesos. Por eso no se permiten construcciones permanentes, cartelería ni plantaciones de gran altura.
Del operativo participaron efectivos de la Comisaría Cuarta y personal de la Dirección de Servicios Municipal, que retiró las estructuras levantadas en el lugar. El inmueble pertenece al Estado provincial y está bajo jurisdicción de la Dirección Provincial de Vialidad.
Según detalló el Municipio, la medida fue la culminación de una causa por presunta usurpación que tramitó ante el Juzgado de Garantías Nº 1 de Tandil y la Fiscalía Nº 8. En marzo se había dispuesto el desalojo, aunque luego se acordó un plazo de 180 días para intentar una desocupación pacífica, con intervención de la Defensoría Oficial, Vialidad y la Defensoría del Pueblo bonaerense.
Además, el 14 de abril el Juzgado había ordenado una cautelar de no innovar por 180 días: durante ese período no podían realizarse nuevas obras ni modificaciones sobre el lote. Cumplido el plazo y una vez constatada la desocupación, se avanzó con la demolición. El dato que queda sobre la mesa es concreto: en una ruta, unos metros de visibilidad pueden ser la diferencia entre anticipar una maniobra o llegar tarde. ¿La prevención vial debería pesar siempre más que cualquier ocupación en zonas de riesgo?
Cumplido el plazo y una vez constatada la desocupación, se avanzó con la demolición

